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Octubre Rosa: mamografía, menopausia y densidad mamaria

Octubre rosa 2025: mamografía, menopausia y densidad mamaria. Farmacias Correia Rosa, Caldas da Rainha.

Octubre Rosa: mamografía, menopausia y densidad mamaria

Octubre es el Mes de la Concienciación sobre el Cáncer de Mama: es el momento de hablar sobre la prevención del cáncer de mama y la importancia de hacerse una mamografía.

El año 2025 supuso un cambio decisivo: el programa de cribado organizado pasó a convocar a mujeres de entre 45 y 74 años, de forma escalonada por municipio. En la práctica, se realiza un seguimiento a más mujeres y el diagnóstico tiende a ser más precoz, una diferencia que puede salvar vidas. Si has recibido una carta, un SMS o una llamada para realizarte una mamografía cada dos años, este artículo te explica cómo prepararte, cómo interpretar los conceptos esenciales y qué cambia con la menopausia.

Sabía que...

en Europa se prefieren los programas organizados (con convocatorias y control de calidad) al cribado esporádico por ser más eficaces y equitativos?

Qué ha cambiado en las pruebas de detección en Portugal

Desde enero de 2025, el programa de cribado se ha ampliado a la franja de edad de 45 a 74 años. La convocatoria se envía por carta, SMS o teléfono, y el centro de cribado puede ser fijo o móvil, junto a tu centro de salud. El procedimiento sigue siendo el mismo: Mamografía cada dos años para mujeres asintomáticas y de riesgo medio. De hecho, este modelo organizado de esta forma permite comparar imágenes a lo largo del tiempo, reducir las repeticiones y derivar rápidamente a la paciente si es necesario estudiar mejor una alteración.

Además, preparar bien la exploración ayuda a obtener imágenes de calidad, lo cual es fundamental para un diagnóstico correcto. Por eso, a continuación pasamos del «por qué» al «cómo».

Técnico radiólogo colocando a la paciente para la mamografía.

Preparación para la mamografía

Una buena revisión comienza antes de entrar en la consulta. Ese día, evita aplicarte desodorante en spray, talco, lociones o perfumes en la zona de las axilas y los senos: las micropartículas de estos productos pueden parecer microcalcificaciones y obligar a repetir las imágenes. Además, vístete dos prendas (parte de arriba + pantalones/falda) para desnudarse solo de la parte superior del cuerpo y trae contigo las pruebas anteriores, si las hay, para compararlas.

La fecha en la que se concierta la cita también influye; por ejemplo, si aún tienes ciclo menstrual, la semana posterior a la menstruación suele ser más cómoda, ya que el tejido mamario está menos sensible.

¿Llevas implantes? Avisa siempre al equipo: existe una técnica específica para mejorar la visualización del tejido.

Por último, si en exploraciones anteriores ha sentido dolor, coméntelo en el momento de la exploración, ya que es posible ajustar la compresión y el ritmo.

Lista de comprobación rápida:

  • No utilices desodorante en spray, talco ni lociones durante el día (si se te olvida, pide toallitas en el centro).
  • Llevar contigo un documento de identidad, la invitación, los resultados de pruebas anteriores y una lista de la medicación y los implantes.
  • Indicar cualquier malestar previo, embarazo o lactancia, limitaciones de movilidad o barreras de comunicación.

Puedes descargar la lista de comprobación completa aquí.

Aunque la preparación sea buena, la interpretación también depende de la composición del tejido mamario. Aquí es donde entra en juego el concepto de densidad del tejido mamario.

«Mamas densas»: ¿qué son?

A densidad mamaria Se clasifica como A a D: desde “casi completamente gordo” (A) hasta “extremadamente denso” (D). En mamas densas (C/D), el tejido glandular es más abundante y aparece blanco en la mamografía, como ocurre con muchos tumores, puede mascarilla cambios. Además, la alta densidad está asociada con un riesgo ligeramente mayor a lo largo de la vida.

El informe siempre menciona la densidad, ya que se trata de una información clínica útil; no hay motivo para alarmarse. En algunos casos, sobre todo cuando la densidad se combina con otros factores de riesgo, el médico puede añadir una ecografía u otro método como complemento. Aun así, la mamografía sigue siendo la prueba clave en el cribado poblacional.

Como ya hemos visto, la densidad del tejido mamario cambia a lo largo de la vida y está muy influenciada por las hormonas que circulan por el organismo. Por eso, ahora tiene sentido hablar de la menopausia y de la terapia hormonal sustitutiva (THS).

Diagrama de densidad mamaria de la A a la D

Menopausia, densidad ósea y terapia hormonal sustitutiva: decisiones informadas, sin alarmismos

Con la menopausia y la consiguiente disminución de los niveles de estrógeno, la densidad mamaria tiende a reducirse, lo que facilita la interpretación de la mamografía. Por su parte, la Terapia hormonal sustitutiva (THS) puede aumentar la densidad en algunas mujeres y está asociado con pequeño aumento en el riesgo cáncer de mama que depende de tipo de régimen, desde duración y el perfil individual.

Sin embargo, esto no equivale a una contraindicación para iniciar la terapia de reemplazo hormonal. Para las mujeres sintomático y sin contraindicaciones, las sociedades científicas europeas consideran a THS una opción válida, sobre todo hasta los 60 años o en 10 años después de la menopausia, siempre que haya evaluación personalizada y seguimiento regular. En términos sencillos: la decisión se toma caso por caso, sopesando los beneficios (sofocos, sueño, calidad de vida) y los riesgos (incluida la densidad del tejido mamario).

Consejos útiles para adoptar durante la menopausia que también protegen la salud mamaria:

  • Realice actividad física con regularidad (entre 150 y 300 minutos por semana a un ritmo moderado) y mantenga un peso estable.
  • Adopta una dieta mediterránea (verduras, frutas, legumbres, pescado azul) y obtén vitamina D con una exposición solar segura.
  • Tener una rutina de sueño constante y controlar los niveles de estrés.

Si quieres más consejos, consulta nuestro artículo sobre la menopausia.

Aun así, incluso con un seguimiento adecuado y unas decisiones acertadas, es fundamental escuchar y observar al cuerpo entre una revisión y otra.

Señales de alarma que no deben esperar a la próxima carta

Busca evaluación medica si te das cuenta nuevo nódulo, retracción del pezón/piel, descarga secreción sangrienta, enrojecimiento persistente o dolor localizado no es lo habitual. Recuerda que las pruebas de detección no sustituyen la observación clínica; son un complemento que trabaja contigo.

Entre una mamografía y otra, conviene realizar una autoobservación de las mamas (también llamada autoexploración) para conocer cómo son «normalmente» y detectar cualquier cambio a tiempo.

Hazlo una vez al mes: si tienes la menstruación, la semana siguiente a la menstruación; si estás en la posmenopausia, elige un día fijo.

Empieza por observarte en el espejo con los brazos bajados y luego levantados, fijándote en la simetría, la piel, el pezón y cualquier retracción. A continuación, realiza la palpación en la ducha con la mano plana y pequeños movimientos circulares que cubran todo el pecho y la axila, utilizando tres niveles de presión (superficial, media y profunda). Repite el proceso tumbada, con la mano detrás de la cabeza del lado que estás examinando. Al final, presiona suavemente el pezón para comprobar si hay secreción. Si notas nuevo nódulo, zona mas dificil, cambio de piel (enrojecimiento persistente, aspecto de “piel de naranja”) retracción del pezón o secreción sangrienta, buscar evaluación médica — incluso si la última mamografía fue reciente.

Recuerda: la autoexploración no sustituye a la mamografía; es un complemento útil para detectar cambios entre las citas del programa.

Cómo realizar un autoexamen de mamas. Farmacias Correia Rosa, Caldas da Rainha.

Si, durante la autoexploración o entre las convocatorias para las pruebas de cribado, detectas algún cambio y tu médico te indica pruebas adicionales, el procedimiento suele consistir en pruebas de imagen de confirmación (mamografía dirigida, ecografía y, en ocasiones, resonancia magnética) y, cuando sea necesario, una biopsia para obtener un diagnóstico definitivo —un paso que solo el médico puede solicitar e interpretar. A partir de ahí, un equipo multidisciplinar elabora un plan personalizado que puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal y/o terapias dirigidas. Es aquí donde los pequeños cuidados del día a día marcan una gran diferencia.

Durante los tratamientos oncológicos: la piel está más sensible

La radiodermitis es una reacción cutánea frecuente durante la radioterapia: suele aparecer a partir de la segunda o tercera semana, puede empeorar al final del ciclo y mejora en las semanas siguientes. Las zonas más sensibles de la mama son la axila, el pliegue inframamario y la zona de la clavícula, donde hay más fricción y humedad. El objetivo es proteger la barrera cutánea, reducir la fricción y aliviar el picor sin interferir en el tratamiento.

Una rutina diaria sencilla que ayuda a controlar la radiodermitis (adapta siempre esta rutina a las indicaciones de tu centro):

  • Higiene suave: agua tibia (no caliente), jabón o gel sin perfume y con un pH suave. Sécate con toques suaves, sin frotar.
  • Hidratación regular: 2-3 veces al día con emolientes simples (p. ej., con) glicerina, ceramidas, manteca de karité o ácido hialurónico). Evita los perfumes, el alcohol, el mentol, el alcanfor y los aceites esenciales.
  • No te apliques cremas en la zona a tratar durante las 2 horas previas al tratamiento (salvo que así te lo indique tu equipo). Aplícalas después de la sesión.
  • Ropa y fricción: opta por prendas de algodón suave, sujetadores sin aros y sin costuras marcadas; evita la fricción (mochilas en la zona tratada), la cinta adhesiva y la depilación con cuchilla en esa zona.
  • Calor y agua: evita la exposición directa al sol, las saunas, los jacuzzis y las piscinas mientras la piel esté sensible. Cuando salgas a la calle, busca la sombra y lleva ropa protectora; utiliza un protector solar adecuado para tu situación clínica.
  • Desodorante: muchos dispositivos de tratamiento permiten aplicar un desodorante sin perfume fuera de la zona tratada.
  • Picor: no te rasques; puedes aplicarte compresas frías durante unos minutos y aumentar la aplicación de emoliente.

Cuando la piel se «abre» (descamación húmeda):

Esto puede ocurrir en los pliegues (axila/surco). No desinfectes con alcohol ni yodo. El equipo médico puede recomendarte limpiar la zona con suero fisiológico y utilizar apósitos no adherentes (por ejemplo, de silicona o espuma) para protegerla y facilitar la cicatrización. Evita las cremas barrera espesas justo antes de las sesiones; puedes aplicarlas después de las sesiones.

Señales de alerta que deben comentarse con el equipo médico:

  • Dolor creciente, calor local, exudado amarillento/mal olor (sospecha de infección).
  • Lesión que no mejora en un plazo de 1 a 2 semanas tras finalizar la radioterapia.
  • Reacción cutánea extensa fuera del campo irradiado (por ejemplo, tras el inicio de un nuevo tratamiento farmacológico).

En resumen, en las Farmacias Correia Rosa estamos a tu disposición para:

  • Ayuda para preparar la cita de la mamografía: lista de comprobación, documentos, dudas prácticas;
  • Explicar términos generales y cuándo debe acudir al médico;
  • Durante la menopausia, ayudar a interpretar y controlar los síntomas y fomentar el cumplimiento del tratamiento;
  • Ayudarle a elegir productos para el cuidado de la piel adaptados a su tipo de piel y a sus indicaciones clínicas.
¡Cuídate, nosotros te ayudamos!

¿Tienes entre 45 y 74 años y has recibido, o estás esperando, la carta de cribado?


Pásate por una farmacia Correia Rosa para
prepararse para la mamografía, revisar la lista de verificación y alinear protección de la piel. Para obtener resultados y decisiones clínicas, siempre habla con el tu medico.

Puedes descargar nuestra lista de verificación para la preparación del examen en formato PDF:

Preguntas frecuentes

El programa se lleva a cabo por fases, municipio a municipio. Si tienes entre 45 y 74 años y aún no te han llamado, consulta con tu USF/ACES. Mantén tus datos de contacto actualizados.

Sí, por indicación médica. El programa de cribado poblacional está destinado a la detección precoz en mujeres asintomáticas; el médico evalúa cada caso concreto.

Informa siempre al equipo. En caso de embarazo, la ecografía suele ser la primera prueba. La decisión la toma el médico.

Lo ideal es que no, sobre todo si es en spray. Si se te olvida, pide toallitas en la consulta y límpiate la zona antes de la exploración.

Sí. Avisa al equipo de que hay algunas técnicas específicas (maniobra de Eklund) para visualizar mejor el tejido mamario.

Puede resultar incómodo, pero es rápido. Si sientes dolor, avisa al equipo técnico; se pueden ajustar la compresión y el ritmo.

No siempre. La mamografía sigue siendo la prueba clave. La ecografía puede servir de complemento cuando lo indique el médico, en función del riesgo global.

En el programa de cribado poblacional, la periodicidad suele ser de dos en dos años. Fuera del programa, sigue las indicaciones del médico.

Nódulo nuevo, retracción de la piel/pezón, enrojecimiento persistente, dolor localizado anómalo o descarga secreción sangrienta.

Solo cuando y como lo autorice el equipo. Hasta entonces, es mejor que te mantengas a la sombra y lleves ropa protectora.

Consulte a su médico. Es posible que necesite un seguimiento personalizado fuera del programa poblacional.